17/06/2013 francesc casadó 0Comment

El destino del Parque Gezi se ha convertido en un auténtico pulso entre la ciudadanía turca y el Primer Ministro Recep Erdoğan, líder conservador islamista, ferviente defensor de las políticas socioeconómicas neoliberales dictadas por el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea. Desde el 2002, año en que accedió al poder, ha destacado por su empeño en la privatización de las empresas estatales, entre otras la red eléctrica, aerolíneas, industria metalúrgica y telecomunicaciones.

El polémico proyecto de reforma del parque urbano, situado en un lateral de la céntrica Plaza de Taksim, consiste en la transformación de una de las pocas zonas verdes con las que cuenta la contaminada ciudad de Estambul en un centro comercial, su diseño imitaría el estilo de un cuartel militar otomano, preservando la identidad nacional, y estaría compuesto por tiendas de marcas multinacionales, espacios de ocio, restaurantes e incluso una mezquita. Las superficies comerciales, dado su tamaño, por norma son construidas en áreas industriales que han quedado inactivas y están bien comunicadas con la red de transporte metropolitano.

El seguimiento de las concentraciones convocadas por la Red de Solidaridad en la Plaza de Taksim seguramente no habría sido el mismo sin el apoyo incondicional de los sindicatos de izquierdas al convocar una huelga general de 72 horas.

El jueves, en plena crisis, Erdoğan insistió en la propuesta de un referéndum a la vez que lanzaba un ultimátum subliminal a los manifestantes acampados: “Nuestra paciencia se está acabando. Hago mi advertencia por última vez. Digo a las madres y a los padres que tomen a sus hijos de la mano y los saquen de allí. (…) Ocúpense de ellos”.

“La sociedad urbana” caracteriza un jardín o parque, por oposición a lo construido, como un reflejo de lo u-tópico donde la imaginación proyecta sus emociones y deseos, negar ese espacio a los “hijos” es negarles la posibilidad de imaginar ningún futuro en la ciudad, el único futuro posible sería el que decidieran las grandes corporaciones internacionales convirtiendo al ciudadano en un simple “consumidor pasivo”, limitando su capacidad de participación social.

Fuente: http://planetaestambul.wordpress.com
Fuente: http://planetaestambul.wordpress.com

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