26/12/2016 francesc casadó 0Comment

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Publicado en Alainet.

Liberar la ciudad de Alepo del Estado Islámico ha sido un paso decisivo para el desenlace de la guerra civil siria, o al menos para poder iniciar la reconstrucción de las zonas ya pacificadas.

En octubre Vladimir Putin planteaba a la comunidad internacional la necesidad de acabar con la retórica beligerante y elaborar un programa a largo plazo, similar al Plan Marshall de los años 50, para restablecer aquellas naciones de Oriente Medio que han sido golpeadas por conflictos armados. Tras la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos se dispuso sanear la malparada economía de la Europa capitalista a través del Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (ahora Banco Mundial).

Las inversiones extranjeras en territorio sirio podrían facilitar una tregua entre sunitas y chiitas, sin embargo, la República árabe no cuenta con el beneplácito de la comunidad internacional. Desde el inicio de los combates en 2011 el gobierno de Damasco está sancionado para forzar la dimisión del presidente Bashar al-Assad. Las medidas impuestas por la Unión Europea y EEUU suponen el bloqueo de las transacciones financieras y el embargo del petróleo, medidas que han sumido al país en la miseria.

Siria necesita que se levanten las sanciones para poder iniciar la construcción de las infraestructuras dañadas. La inversión tendría un coste estimado de 350.000 millones de dolares, su principal objetivo sería reconstruir la red eléctrica y el 60% de las plantas petroleras ahora inactivas. Abdullah Dardari, ex viceprimer ministro de Economía sirio, afirmó recientemente a Gazeta.ru: “Creo que hay suficientes recursos y espacio para satisfacer los intereses económicos de EEUU, de Rusia, de los actores regionales y, lo más importante, del propio pueblo”. Pero Dardari ha sido acusado en su país de promover una política favorable a Occidente bajo el pretexto de gestionar un programa de ayuda desde su cargo en la ONU.

Entonces, ¿qué apoyo económico tendrá Siria de otros países? Antes del inicio de la guerra civil Damasco mantuvo importantes lazos financieros con naciones árabes que han sido acusadas de dar apoyo al Estado Islámico. En particular con grupos empresariales de Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, recibía importantes inversiones procedentes de Catar e incluso hacía negocios con el holding saudí propiedad de la familia Bin Laden.

De entre las actuales fuerzas activas en el conflicto que forman la coalición prosiria destaca económicamente Irán. La nación persa es poseedora de un importante fondo soberano de propiedad estatal obtenido por la venta de hidrocarburos, ingresos que tienen como finalidad poder ser invertidos en el extranjero.

Rusia, por su parte, está negociando con el primer ministro sirio Wael Al-Halqi varios acuerdos importantes: la entrega de 960 millones de dólares para la reconstrucción de infraestructura; la posibilidad de crear un banco que estaría bajo control de ambos países; e incluso incorporar a la República árabe en la Unión Económica Euroasiática. La UEE es un proyecto de integración política basado en la Unión aduanera de Rusia con antiguas repúblicas soviéticas y ampliable a otras naciones.

En un mundo globalizado que destaca por un nuevo orden de gobernanza multipolar el fracaso de los planes neocoloniales liderados por EEUU podría permitir a Oriente Medio elegir como nuevos socios a los países emergentes.

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