23/04/2016 francesc casadó 0Comment

Publicado en Tercera Información

Todos los partidos políticos dan por hecho que habrá de nuevo elecciones generales, tras la disolución en mayo de las Cortes el 10 de junio comenzará la campaña electoral aunque la preelectoral comenzó por parte de la derecha como una auténtica guerra de nervios cuando Ada Colau, alcaldesa y dirigente de Barcelona en Comú, fue insultada con calificativos como “fregona” por un concejal del PP (ya expedientado por su partido) o “pescatera” por Félix de Azúa, filósofo y cofundador de Ciudadanos. Sin duda, algo huele a podrido en Dinamarca.

El desgaste del bipartidismo es una realidad, el tiempo corre en contra de Mariano Rajoy, a cada día que pasa aparecen nuevos casos de corrupción en sus filas: Rita Barberá y su presunta implicación en el blanqueo de dinero; la dimisión del ministro Jose Manuel Soria vinculado a los papeles de Panamá o la detención del alcalde de Granada.

El gobierno en funciones del PP no está sujeto al control del Congreso al no haber sido elegido, pero si la situación se repitiera en las próximas elecciones sería el Tribunal Constitucional quien se vería obligado a fallar en septiembre y decidir como debe realizarse el control.

Los socialistas empeñados en su viaje hacia el fin del Gobierno Rajoy han echado por la borda su programa económico para abrazar el de Ciudadanos, haciendo suya la máxima de Maquiavelo “el fin justifica los medios”. Podrían contarnos los detalles de las negociaciones bajo la presión del grupo empresarial Ibex 35 y el porqué de la negativa de los barones del PSOE a formar gobierno cuando los números daban una mayoría simple a favor de las cuatro formaciones de izquierda.

Las encuestas preelectorales apuntan a que el PP y Ciudadanos están ahora rozando la mayoría absoluta en escaños, este dato y el desencuentro permanente entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias están haciendo replantear la estrategia a los partidos radicales y alternativos a las propuestas de los socialistas. En este contexto se anuncia una confluencia preelectoral entre Podemos e IU-Unidad Popular para sentar las bases de una coalición, entendimiento más que probable por parte de la formación morada tras el giro hacia posiciones anticapitalistas dado por Iglesias al enfrentarse a un moderado Errejón.

Izquierda Unida celebrará en junio su XI Asamblea Federal, que será aplazada si hay elecciones, y en ella se presentarán las dos estrategias mayoritarias en la organización defendidas por Alberto Garzón y Cayo Lara, donde se discutirá tanto la política de alianzas con otras fuerzas como cual ha de ser el espacio ideológico que debe ocupar una organización a la izquierda de Podemos en temas tan importantes como la salida de la OTAN, la III República o el ‘oxi’ a la Unión Europea. IU obtuvo un millón de votos en las elecciones del 20D y ha aumentado en intención de voto del 3 al 6 por ciento por lo que puede convertirse en una formación imprescindible en el congreso para oponerse con firmeza a las políticas neoliberales.

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