17/08/2014 francesc casadó 0Comment

 
Van a ser tres los años consecutivos que el periodo estival pone contra las cuerdas a los poderes legislativo y ejecutivo del Estado español: fue en 2012 cuando se produjo la “dimisión” del que fuera superministro con Aznar y expresidente del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato renunció a la presidencia de Bankia debido a la quiebra del grupo financiero y su posterior nacionalización, ese mismo verano las patrulleras inglesas del Peñón se encaraban con los pesqueros gaditanos que faenaban en la zona, el rey y el ministro del Interior se desplazaron a Algeciras en apoyo a la labor de la Guardia Civil que defendía las naves.

El tándem noticioso se repetiría en julio del año pasado con la comparecencia del presidente Mariano Rajoy en el Congreso para aclarar los supuestos cobros en dinero negro de parte de la cúpula del Partido Popular y en Gibraltar los británicos lanzaban bloques de hormigón en un caladero de la Bahía con la intención de inutilizarlo para la pesca provocando las protestas de los pescadores y el ejecutivo español, unos con sus embarcaciones y otros ante los tribunales internacionales por lo que consideraron como un acto de ilegalidad territorial y medioambiental.

Estas vacaciones nos sorprende la rocambolesca trama de fraudes e irregularidades protagonizada por el clan Pujol-Ferrusola, los investigadores estiman en decenas las cuentas bancarias de su propiedad repartidas en paraísos fiscales por todo el mundo que suman un importe total de 1.800 millones. Según las pesquisas el origen de la fortuna estaría en una práctica habitual entre la burguesía vasca, madrileña o catalana durante el franquismo, abrir una cuenta en Suiza dedicada al tráfico de divisas, y que habría pertenecido al padre de Jordi Pujol. La acusación actual, en base a un informe policial remitido al juez Ruz tendría bajo sospecha al hijo mayor del expresidente de la Generalitat, que estuvo cobrando comisiones ilegales por valor de millones de euros durante los años que gobernó la coalición nacionalista catalana.

Gibraltar repite como protagonista informativo, tiene suficiente carga revulsiva como para sacudir las conciencias durante el descanso estival, ha sido el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) quien ha convocado una gran manifestación en La Línea de la Concepción para el día 29 de agosto bajo los lemas «Peñón andaluz», «No a la base militar», «Respeto a los pescadores andaluces» y «Fuera paraísos fiscales». El líder sindical Sánchez Gordillo declaró recientemente a la prensa lo anormal de la situación en Gibraltar y criticaba que siga habiendo en Andalucía colonialismo en pleno siglo XXI.

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