01/07/2014 francesc casadó 0Comment

La historia de Irak se remonta a la antigua Mesopotamia, considerada como la “cuna de la civilización”, durante siglos la región formó parte del Imperio Otomano sumida en conflictos tribales hasta la Primera Guerra Mundial donde la victoria aliada permitió a Reino Unido y Francia repartirse el territorio en Asia Occidental, los británicos conocían la existencia de petróleo en suelo iraquí y decidieron instaurar una monarquía coronando al rey Faisal I, el nuevo estado unió a los pueblos chiítas, kurdos y suníes.

Rápidamente los rebeldes del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS) han consolidado su avance lanzado desde el norte de Siria consiguiendo establecer un califato sujeto a la estricta ley islámica en las regiones suníes, lo que demuestra hasta que punto la potencia bélica se basa en el apoyo sobre el terreno de las etnias con afinidad religiosa. La violencia de ISIS, grupo vinculado a al-Qaeda, ha conseguido traspasar las fronteras convirtiéndose en un conflicto internacional, el enfrentamiento entre suníes y chiíes en Irak tiene su reflejo a escala global en una pugna estratégica entre la monarquía wahabita de Arabia Saudí y la República Islámica de Irán como potencias hegemónicas.

La reacción del gobierno iraquí a la invasión está siendo lenta y compleja, el país tuvo recientemente elecciones legislativas, en julio se ha de elegir al nuevo presidente y este encargará la formación de un ejecutivo coaligado a “Estado de Derecho”, el partido más votado liderado por el primer ministro en funciones, el chií Nuri al Maliki.

Estados Unidos ha puesto como condición a su apoyo militar con bombardeos aéreos que las negociaciones surjan del consenso entre todas las étnicas, incluidos suníes, se trataría de un gobierno de salvación nacional al que el primer ministro ha calificado de auténtico “golpe de estado”.

La clave para la formación de un gobierno estable podría estar en los grupos kurdos, estos darían su apoyo al nuevo ejecutivo de mayoría chiíta en función de las contrapartidas que se les ofrezcan. La urbe de Kirkuk, objeto de disputas con Irak durante una década, es considerada por los kurdos como su capital histórica y ha conseguido ser recuperada por la guerrilla tras la ofensiva yihadista que propició la retirada en desbandada del ejército iraquí y su abandono. Sería viable formar un nuevo gobierno si los chiíes aceptaran que Kirkuk formara parte de la autonomía o confederación del pueblo kurdo.

Barack Obama, preocupado por el avance de los rebeldes, ha declarado estar decidido a reclutar islamistas “moderados” que combaten contra el ejército sirio para que a la vez ataquen desde la frontera a los extremistas suníes de ISIS. Esta indefinición política de EE.UU. en Oriente Medio se ha basado hasta ahora en repetir hasta la saciedad el discurso anticomunista contra la figura de Saddam Hussein, Gaddafi o Bachar Al-Assad. La defensa de las conquistas neocoloniales en la región por parte de Occidente se está convirtiendo en la conquista de al-Qaeda a no ser que la comunidad internacional decida asumirlo como un problema propio.

kaosenlared

 

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