15/12/2013 francesc casadó 0Comment

La historia reciente de Ucrania y la URSS son paralelas, la reforma impulsada por la Perestroika, bajo la atenta mirada de Ronald Reagan, supuso el fin del socialismo real. La era Yelstin disolvió la Unión Soviética declarándose la independencia de Ucrania, durante la década de 1990 este país sufrió privatizaciones salvajes y una importante recesión económica. Es en este contexto donde las disputas electorales entre exmiembros del Partido Comunista y los nuevos oligarcas provocan en 2004 la revolución naranja, protestas que auparon al poder a la líder conservadora Yulia Tymoshenko, antes de conseguir ser primera ministra fue ejecutiva de una empresa privada de gas procedente de Rusia amasando una de las mayores fortunas del país.

El preciado hidrocarburo es necesario para el desarrollo de la industria nacional, las condiciones de su importación es uno de los principales motivos de la actual crisis política, la propia Tymoshenko, que ahora capitaliza las protestas contra el presidente Viktor Yanukovich y su posición antieuropea, está encarcelada desde 2011 por realizar como jefe de estado contratos de compra de gas contra los interés ucranianos por el alto precio con que fue adquirido.

La negativa de Yanukovich a firmar un acuerdo de cooperación con la Unión Europea ha motivado las protestas y la acción de piquetes en Kiev. La presión de Occidente apoyando las movilizaciones se ha hecho visible, incluso el ministro de Exteriores alemán encabezó una concentración en la plaza de la Independencia y la subsecretaria de Estado de EE.UU. ha estado repartiendo pan entre los allí congregados, es habitual que las revoluciones de colores vengan de la mano del “amigo” americano.

Ante la sorprendente y radical reacción contraria a los deseos ucranianos su viceprimer ministro ha declarado: “firmaremos pronto este acuerdo de asociación con la UE, siempre teniendo en cuenta los intereses estratégicos nacionales”. El gas sigue siendo el protagonista de la crisis, el gobierno de Ucrania intenta obtener de Moscú una rebaja en el precio del mismo y el perdón de una deuda multimillonaria por suministros impagados, en los próximos días Yanukovich y Putin tienen previsto reunirse en Moscú para hablar sobre su posible participación en la Unión Aduanera junto a Rusia, Kazajistán y Bielorrusia.

El nacionalismo ucraniano, tras la caída de la Unión Soviética, está muy arraigado en el sector occidental del país, la ciudad de Lviv, próxima a la frontera polaca, ha sido cuna de la anterior revolución naranja y la extrema derecha tiene una fuerte presencia en su gobierno municipal, las metrópolis orientales de Kiev y Odesa son históricamente afines a Rusia, si las protestas se radicalizaran por todo el país este antagonismo podría derivar en una guerra civil.

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