06/09/2013 francesc casadó 0Comment

Desde el ámbito castrense nacional se destaca como las campañas propagandísticas de intoxicación hacia la opinión pública han formado parte de las recientes intervenciones militares en el norte de Africa y Oriente Medio, preparando políticamente las coaliciones y ganando tiempo para desplegar los recursos necesarios sobre el terreno.

El objetivo de las campañas de desinformación es comunicar manipulando, para ello se recurre a los más diversos procedimientos retóricos como la censura o provocar emociones que anulen el espíritu crítico. A continuación los más destacados en Siria: el espectáculo de la muerte masiva de inocentes delante de las cámaras se ha convertido en “casus bellis”; Barack Obama censura la capacidad de decisión del consejo de seguridad en la ONU y decide intervenir sin su aprobación; carece de sentido hablar de un bombardeo limitado y ejemplar cuando entre sus objetivos se encuentran centros de comunicaciones y gubernamentales donde si habrán efectos colaterales.

La desinformación mediática ha recurrido siempre al discurso positivo e idealizado sobre la capacidad de victoria de la coalición pero el duro revés sufrido en Afganistán y ahora ante Siria (país que posee un sofisticado sistema de defensa antiaérea y misiles de largo alcance) devuelven el discurso a la realidad de un moderado optimismo.

El eje formado por París-Londres-Nueva York, las tres metrópolis con más influencia del imperio global, ha sufrido la baja de uno de sus miembros tras el rechazo del Parlamento británico a que el Reino Unido participe en la intervención militar, este hecho ha dado alas a Francia para repetir con el mismo espíritu xenófobo con que el expresidente Sarkozi impuso su liderazgo en la coalición contra Libia, ahora contra el gobierno del presidente Bashar Al-Assad.

El más que previsible desarrollo del conflicto implicará a todos los países de la región, desde el frente sur en Israel y Arabia Saudí hasta el extremo del frente norte en la inestable zona del Cáucaso donde el riesgo de guerra nuclear será aún mayor.

España, y en particular Andalucía, albergan las bases aérea de Morón y naval de Rota, esta última situada en la bahía de Cádiz convirtiéndose en cabeza de puente para los buques de guerra que se desplazan por el Estrecho. Entre 2014 y 2015 se espera el atraque en esta base de cuatro destructores estadounidenses que formarán parte del escudo antimisiles proyectado por la OTAN.

Recientemente Pedro García, coordinador provincial de IU en Córdoba, denunciaba en la web el uso del territorio andaluz por parte de las bases extranjeras en una guerra injusta y animaba a todo/as los ciudadanos/as e instituciones políticos a hacer lo posible para que esta comunidad quede al margen del genocidio en el Levante mediterráneo.


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