19/08/2013 francesc casadó 0Comment

En época estival, por norma, olvidamos aquellas responsabilidades a las que estamos obligados durante el resto del año e incluso nos permitimos cometer algún exceso. Algo parecido sucede con la información publicada en los mass media, fue el año pasado durante la última semana de junio cuando algunas noticias nacionales pusieron a prueba los poderes ejecutivo, legislativo y judicial:

  • Carlos Divar, entonces presidente del Consejo General del Poder Judicial, dimite como magistrado tras ser denunciado por gastar dinero público en viajes a Marbella.
  • La crisis del grupo financiero Bankia, su salida a bolsa y posterior nacionalización ordenada por Rodrigo Rato, quien fuera superministro con Aznar y presidente del Fondo Monetario Internacional.
  • Hostigamiento de las patrulleras inglesas a los pescadores gaditanos que faenaban en aguas del Peñón, el ejecutivo español, representado por el rey y el ministro del Interior, se desplazó a Algeciras para apoyar la labor de la Guardia Civil en defensa de nuestras naves, el motivo del acoso británico sería una ley de 1991 que veta las artes de pesca que utilizan los españoles pero es permitida por la normativa europea.

El sorprendente tándem noticioso con los poderes del Estado como protagonistas se repite este año durante la última semana de julio:

  • Error del monarca marroquí al indultar al pederasta español que figuraba en la lista de presos que debían ser trasladados a España para continuar cumpliendo condena, provocando una reacción de cólera popular que evidencia las debilidades jurídicas de ambos países.
  • Comparecencia del presidente Mariano Rajoy en el Congreso para aclarar los supuestos cobros en dinero negro de parte de la ejecutiva del Partido Popular y el intercambio de SMS con Barcenas después de ser publicada la contabilidad secreta.
  • Gibraltar lanza 70 bloques de hormigón con puntas de acero en un caladero de la Bahía de Algeciras con la intención de inutilizarlo para la pesca de la flota española. El ejercicio de la soberanía británica sobre aguas del Mediterráneo que España reivindica como propias ha decidido a pescadores y gobierno protestar, unos con sus embarcaciones y otros ante los tribunales internacionales por lo que consideran un acto de ilegalidad territorial y medioambiental. Gibraltar es la última colonia que queda en Europa y está incluida en la lista de territorios pendientes de descolonizar elaborado por Naciones Unidas, según este organismo el Peñón, como ocurre con Andorra, es un paraíso fiscal para los bancos, empresas multinacionales y la mafia, un auténtico “nido” de ilegalidades.

rebelion

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *