16/02/2013 francesc casadó 0Comment

Los planes de globalización han sido diseñados para permitir al gran capital dirigir los pasos hacia un mundo unipolar dominado por el imperio, un mundo sin fronteras donde mercancías e información no tengan limitaciones, donde se reduzcan costos y tiempo. Una condición necesaria para avanzar en este proceso es la guerra, una profunda militarización de las naciones es necesaria para conseguirlo.

Estados Unidos es el país hegemónico en el proceso de neocolonización que se intenta imponer en Oriente Medio, la doctrina neoliberal dictada por el Partido Demócrata de Barack Obama para el convulso Egipto está siendo perfectamente aplicada por los Hermanos Musulmanes, organización liberal islamista.

El estatus de semi-independencia del estado egipcio respecto al imperio no le permite actitudes disidentes, de EEUU depende que reciba o no la ayuda del Fondo Monetario Internacional y también la coproducción de 1.200 tanques M1A1 -de última generación-, la cifra más alta en la región después de Israel.

El recientemente elegido presidente Mohamed Morsi se ha visto obligado a reprimir las constantes protestas provocadas por la grave crisis económica. En un alarde “populista” Morsi ha decidido reformar la constitución para poder dotarse de poderes practicamente ilimitados, como respuesta se están recrudeciendo los enfrentamientos entre la oposición de izquierda, unificada en el Frente de Salvación Nacional y la Hermandad Musulmana.

El ejército sin el dictador Mubarak continua siendo una amenaza para la joven “democracia”, cual espada de Damocles, dependiendo de si la población decida o no ser insumisa a los planes imperialistas. El golpe militar y el riesgo de fascismo no desestabilizaría a los países vecinos afines, como son, a las políticas neocon estadounidenses: el estado hebreo acosador sistemático de Irán por su supuesta actividad nuclear o las monarquías absolutistas de la Península Arábiga responsables del reclutamiento de tropas mercenarias que combaten en territorio sirio.

El continente europeo también se encuentra inmerso en la vorágine globalizadora. La crisis económica, en especial en los países periféricos que forman el grupo denominado PIIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España más Italia) está generando el auge del nacional-liberalismo como reacción de rechazo al estado centralista. Aquellas fuerzas que gobernaban antes de la Primera Guerra Mundial están tomando fuerza, así lo demuestra las elecciones soberanistas en Flandes o la progresiva influencia islamista en los Balcanes con el apoyo de Turquía. Recientemente el viceprimer ministro irlandés hacía unas declaraciones en las que aseguraba que la independencia de Escocia es inevitable a largo plazo y que el referéndum concertado entre el parlamento escocés y el gobierno británico para el 2014 tendrá su replica en otro plebiscito irlandés en el 2016. Estaríamos ante un nuevo mapa que correspondería a los grandes imperios eurasiáticos previos a la Revolución Rusa.

Italia celebrará en los próximos días elecciones legislativas sumida en una profunda crisis financiera, no parece fácil para el social liberal Partido Demócrata poder hacer el gesto, tan anglosajón, de la V de victoria, quizá necesiten el apoyo de `tecnócrata´ Mario Monti para poder gobernar, el expresidente será, en términos electorales, la contraparte del nacionalista Umberto Bossi, socio de Berlusconi y líder de la Liga Norte, organización derechista que ensalza la rica provincia de La Padania y exige menos ayudas para las regiones del sur, ¿podría llegar a influir el nacionalismo norteño en el destino del país latino?

Artículo publicado en Webislam

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