19/05/2012 francesc casadó 0Comment

Las quince huelgas generales convocadas en Grecia han sido el principal motivo de la abultada derrota en las urnas del socialista Yorgos Papandreu. El partido de Nueva Democracia, vencedor de los comicios legislativos, se ha mostrado incapaz de alcanzar un acuerdo para gobernar en coalición con otras fuerzas políticas y el PASOK, ante la amenaza de tener que convocar nuevamente elecciones, se declaraba partidario de repetir el “gobierno de unidad” presidido por tecnócratas.

La Coalición de Izquierda Radical (SYRIZA), la segunda candidatura más votada, durante la campaña se declaró contraria a los planes de austeridad con los que se habían comprometido los partidos tradicionales en Bruselas y a favor del crecimiento económico. Pasadas dos semanas el respaldo popular la está convirtiendo en favorita para los próximos comicios de junio, esta organización forma parte del Partido de la Izquierda Europea, junto con Izquierda Unida y el PC francés, al que no pertenecen los comunistas griegos (KKE) ni el PC de Portugal.

A petición del presidente saliente griego SYRIZA intentó formar gobierno con el KKE en base a un acuerdo de mínimos: retirada de las medidas previstas en el Memorándum; moratoria de la deuda externa y la búsqueda de una solución europea viable, pero la dirección comunista respondió aceptando la formación de un “frente popular” si se cancelaba la deuda contraída -como en el caso de Islandia, donde además se nacionalizó la banca- y la salida de la UE, este radical antiunionismo se puede interpretar como una catarsis del partido comunista ante la tragedia económica del país. De esta manera el KKE descarta cualquier posibilidad futura de cooperación y augura rupturas y escisiones en el seno de las coaliciones que intenten formar gobierno.

Por su parte los mass media griegos están coincidiendo en señalar la desconfianza en el sistema del euro y su más que probable abandono en 2013 aunque sectores socialiberales de Francia y EE.UU. aconsejan no hacerlo. Si el dracma volviera a ser moneda oficial el ejecutivo entrante se vería obligado a dirigir su cartera de inversiones hacia divisas más seguras como el dólar estadounidense o monedas de países emergentes con mejor tipo de interés y economías poco endeudadas.

Artículo publicado en Diario Octubre

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