05/03/2012 francesc casadó 0Comment

Nos encontramos ante una `guerra humanitaria´ para proteger al pueblo libio que es como llama ahora nuestra clase política a las intervenciones militares y los bloqueos económicos contra `dictadores´. Una de las medidas de presión al régimen del coronel Gaddafi va a ser el embargo de armas, resulta hilarante cuando el gobierno de J.L. Zapatero ha vendido durante el periodo 2006-2010 el importe de 23 millones de euros en armamento -misiles, bombas, armamento ligero y material de apoyo- al mismo país que ahora prohibe su comercio (1).

Los preparativos para poner en práctica la zona de exclusión aérea por los países miembros de la Unión Europea han sido liderados en todo momento por el presidente francés Nicolás Sarkozi, el exceso de celo demostrado por el gobernante solo se puede entender en clave xenófoba. En una reciente entrevista el filósofo Noam Chomsky (2) hacía estas declaraciones respecto al cariz racista en política:”(…) Siempre he sentido que Europa es mucho más racista que Estados Unidos. (…) Tomemos a Francia por ejemplo. La negación del Holocausto recibe una publicidad enorme, acompañada por muchas posturas con pretensión de superioridad moral, pero sería incomparablemente peor que la negación del Holocausto si Francia estuviera deportando judíos a la miseria y la opresión, como de hecho lo está haciendo, con pocas protestas detectables dentro de Francia.”

Egipto es el anfitrión elegido por la CIA y el Pentágono para la intervención militar, después de las sangrientas revueltas este país es gobernado por los sectores más intransigentes del ejército -el Consejo Supremo Militar- que ha orquestado un plebiscito reformista para maquillar a un Mubarak que continua en su residencia de invierno en la costa del Sinaí. Se afirma que existe una relación entre los servicios de inteligencia y el ejército egipcio en la frontera con Libia para impulsar las operaciones contra el régimen de Gaddafi.

Según los expertos una zona de exclusión aérea impuesta por mar y aire no logrará evitar la continuación de los combates terrestres entre tropas leales e insurgentes. Apostando por la paz la opinión pública mundial y las protestas de los pueblos árabes podrían presionar la OTAN a no realizar una acción terrestre con un contingente internacional, en este supuesto se vería obligada a rearmar y entrenar a las fuerzas rebeldes con el objetivo de ejecutar el grueso de las operaciones militares para atacar al ejército libio. La ofensiva corre el riesgo de ampliarse a países vecinos y aliados de Gaddafi como Argelia, Niger y Chad o convertirse en una guerra de posición y desgaste para controlar el área petrolífera.

1. http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/elblogdesantiagogonzalez/2011/03/19/no-es-la-guerra-es-otra-mision.html
2. Noam Chomsky: “Europa es mucho más racista que Estados Unidos”

Publicado en Gramscimanía

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