05/03/2012 francesc casadó 0Comment

El mundo entra en una nueva etapa de la historia contemporánea caracterizada por la crisis global del modelo neoliberal y el surgimiento de su reacción contraria: la revolución social. El consenso de estado que caracterizaba la continuidad del libre mercado y la “democracia” ya no lo es tanto, apareciendo la violencia y la guerra como instrumentos de coerción.

Nuevos ghettos

El proceso de globalización está deteriorando las relaciones entre las instituciones centralizadas del estado y las áreas periféricas locales creándose ghettos compuestos por comunidades con características comunes a todas ellas, como son la segregación socioeconómica de sus ciudadanos y la exclusión por motivos raciales o nacionales. El aumento de la inseguridad es característico, episodios recientes han sucedido en los suburbios de emigrantes en Francia; las favelas de Rio de Janeiro habitadas por negros y mestizos; el campamento de refugiados saharauis en el Aaiún y a otra escala en las acciones antisistema de Atenas, Roma o Barcelona.

Hegemonía en crisis

La hegemonía ideológica ha sido una constante histórica en la sociedad liberal donde el estado y la sociedad civil han dirigido la actividad de los distintos agentes económicos, en particular, los partidos socialdemócratas y los medios de comunicación masivos dando las directrices a patronal y banca en defensa de la tan manida sociedad del bienestar.

En el moderno sistema neoliberal el estado es más complicado, contradictorio y como en el caso de EEUU suelen ser sus propios líderes políticos los propietarios de amplios sectores de la producción del país, integrándose en uno solo con la estructura económica y la sociedad civil -agentes sociales y sindicatos-, es un sistema muy parecido al fascismo, de nefasto recuerdo en Europa.

Huelga general

Estamos habituados a entender la huelga como un recurso de las fuerzas políticas de izquierdas contra los gobiernos que se niegan a preservar o amenazan los intereses de las capas populares, pero esta nueva etapa de ofensiva contra los derechos de los trabajadores a escala mundial tiende a superar el marco corporativo que obligaba a aceptar la división entre lucha política y económica, sustituyendo el colaboracionismo de clase de los sindicatos mayoritarios por el sindicalismo alternativo.

El endeudamiento del PIB (Producto Interior Bruto) en la economía interna del estado español y el alto índice de desempleo (20%) ha obligado al presidente Zapatero a realizar una reforma laboral a costa de reducir salarios y pensiones. Las convocatorias de huelga general han provocado intensas jornadas de protestas dentro de una estrategia de derrocamiento contra el gobierno que se ha visto obligado a implantar dicha norma, se podría decir que manu militari.

Poder popular

Durante el proceso de revolución social como el actual, las fuerzas productivas de la sociedad chocan con las relaciones de producción, el “tijeretazo” en materia de vivienda y servicios públicos por parte del estado segrega a la población en función de sus recursos, el rechazo es inevitable, iniciándose una transición donde se verá transformada tanto la base económica como la superestructura ideológica.

El Mediterráneo, cuna de civilizaciones, observa con admiración y fraternidad el desarrollo de las revueltas radicales en los países árabes donde la ciudadanía, con el apoyo de parte del ejército, exige la mejora de sus condiciones sociales y el final del status semicolonial en el que todavía están sumidos.

Publicado en Terc3ra Información | Article en català a Kaos en la Red

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